INTRODUCCIÓN V

INTRODUCCIÓN VI: ALAN STADLIN

Alan Stadlin es arquitecto argentino y cofundador de PACTO Estudio, donde desarrolla espacios pensados desde la atmósfera, la emoción y el vínculo con quienes los habitan. Su mirada pone el foco en la experiencia, el tiempo y la profundidad como herramientas para construir lugares con identidad y sentido. Desde MUSEII, donde la indumentaria también se concibe como un espacio para habitar, conversamos con Alan para sumar su perspectiva sobre cómo el diseño puede generar conexión, pausa y significado en lo cotidiano.

Tus proyectos suelen construirse más desde la atmósfera que desde la forma.
¿En qué momento del proceso sentís que un espacio “empieza a decir algo”?

Creo que el espacio empieza a decir algo incluso antes de existir. En el momento en que el cliente empieza a contarnos cómo se imagina ese lugar —sus deseos, recuerdos, referencias, búsquedas— el espacio ya se manifiesta. Ese acto de poner en palabras un imaginario crea un mundo. Aunque no haya planos ni obra, el espacio ya comunica mucho: habla de una necesidad, de una expectativa, de una emoción posible.

PACTO hoy tiene una identidad muy clara.
¿Cómo fueron tus inicios y qué ideas o inquietudes estaban ya presentes desde el comienzo?

PACTO surgió casi sin quererlo. Fue la consecuencia natural de encarar una serie de proyectos con mucha honestidad, responsabilidad y, sobre todo, pasión. Siempre me entusiasmó encontrar ese no sé qué que tienen ciertos espacios o lugares, entender por qué algunos nos emocionan o nos generan algo difícil de explicar. Una vez que lo sentís, aparece el deseo de profundizar ese vínculo, de relacionarte con esa emoción. Para mí, ese vínculo es la arquitectura.

La arquitectura, como la indumentaria, se habita.
¿Qué te interesa provocar en quienes atraviesan los espacios que diseñás?

Creo que el diseño de un espacio define directamente lo que le pasa a una persona cuando lo habita. No es solo forma o estética: es experiencia.

Cuando diseñamos una casa, buscamos construir un verdadero refugio. Un lugar al que querés volver. Donde te sentís protegido, en calma, contenido. Un espacio que baja el ritmo y te permite ser. Lograr eso desde la arquitectura —que un espacio realmente abrace— es, para mí, el mayor desafío.

En cambio, cuando diseñamos un local, el vínculo es distinto. Es un momento breve dentro de la vida de una persona. Y ahí el desafío cambia: ese instante tiene que volverse memorable. Tiene que activar algo. Puede ser sorpresa, pertenencia, deseo, identidad. Pero algo tiene que pasar.

En ambos casos me interesa provocar conexión. Que el espacio no sea neutro. Que deje una marca.

Muchos de tus proyectos parecen pensados desde el silencio, la pausa y la observación.
¿Qué lugar ocupa el tiempo en tu manera de diseñar?

El tiempo es fundamental. Creo que todo proyecto necesita tiempo: para reflexionar, para decantar, para revisar. El tiempo es el que termina dando las respuestas. Paradójicamente, es también lo más difícil de conseguir hoy; es el bien más escaso en el mundo en el que vivimos. Pero no es algo negociable: sin tiempo no hay profundidad, y sin profundidad no hay diseño real.

Tu mirada combina precisión técnica con una fuerte sensibilidad estética.
¿De dónde viene tu gusto? ¿Hay referencias, arquitectónicas o no, que te hayan marcado especialmente?

Desde chico me llamó la atención todo lo vinculado al diseño. La ropa, los objetos, los espacios. Siempre me atrajo lo estético y, sobre todo, lo distinto. Creo que ese interés temprano fue formando una sensibilidad que después se fue afinando con la técnica y la experiencia. Más que referencias puntuales, me marcaron las cosas que lograban salirse de lo obvio y generar una identidad propia.

PACTO crea conceptos más que objetos.
En un mundo cada vez más acelerado, ¿por qué creés que sigue siendo importante diseñar con profundidad y sentido?

Porque los espacios no son inmediatos ni descartables. Se viven, se recuerdan, se cargan de experiencias. Diseñar con profundidad es una forma de tomar responsabilidad sobre eso. En un mundo acelerado, crear conceptos —y no solo objetos— permite que los proyectos tengan sentido más allá del impacto inicial, que puedan sostenerse en el tiempo y seguir generando vínculo, emoción y significado.

Entrevista: Agustina Goyhman

Estilismo y dirección creativa: Nicole Segal

Fotografía: Ornella Greco

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